“Blanca Sierpe” de Elisa Zuñiga

foto por Eliza Z.

“Blanca Sierpe”

de Elisa Zuñiga

 

Un cáliz de sombra inunda la vela con prematuras ramas y recobra su desgarrada forma en el reflejo repetido de gracia. Bajo la última gota de oleaje y algarabía se leen las tinieblas con señales invioladas, el río de sangre oculta su nombre en escombros a mitad de cruel mandato. Anhelo tu revolución que navega con tenaz alienación.

¿Eres?

¿Estás?

Cultura andina rescatada, ámame en secreto, extravia el flagelo en el sustento de mi alma, desdibújame.

Se iluminan mis entrañas cuando entro a la hoguera; incandescente e impotente fuego, trágame. Me encadenaron a las leyes de la física, al colectivo de la lucha de papel y fútil, rebroté con las canciones del pueblo y tañidos de diosas. Con los huesos ya tostados y la frente lavada, defiendo a mi especie y abro el milagro entre idiomas confusos.

Nuestras acciones son ofrendas a lo divino.