Cerros Púrpura

Foto por Rosita Villedo

En los albores de la tarde,

el sol se ha cansado de inflamar

la tierra, los montes,

…el mar

de calor y cósmico estupor

ya en el cielo se revuelven

nubarrones henchidos de luz rosácea,

dos son las orígenes de aquel color toronja

o los salmones navegan la atmosfera

o la palabra de Borges divina se torna.

 

Bóveda diurna,

inmenso tu imperio domina

la milpa y sus lábaros de oro,

bañas con flama benévola

las pedregosas manos del hijo de esta tierra

…el tecolote observa desde las ramas del abeto

un carro de fuego rasgando el cielo,

anuncia la muerte prematura

del sol, de entre los astros titán sereno.

 

Debajo,

la serpiente apacigua el paso,

se sabe desnuda al rastro,

de rapaces hambrientas ,

afilados estridentes

claman sangre fría de maestro lagarto.

 

El viento ruge,

silba Boreas juguetón,

brinca de volcanes al fogón,

provoca sin mesura a su mentor,

Eolo, de rafagas ecuestres domador,

el café dulzón descansa

entre manglares de lengua anciana,

mishrri, me dijeron en hñähñú.

 

Cerros azulados,

erigen cactos desbocados

órganos barrocos de orquesta solariega

el pueblo de la luna afina sus trompetas

implorando con vehemencia las crónidas campanas

que ponen  fin al teatro de las farsas

el manto del silencio ya cubre carne y espiritu

sosegado,

el pecho hierve,

y en los ojos de los gatos,

cerros púrpura se ciernen

infinitos,

del ocaso hacia el oriente.