HAN SHAN, Montaña Fría. Versión de Roger Maldonado

© yao lu | birds and snow in the cold dusk

Comenzamos las publicaciones del segundo año, con esta interesante apreciación de la histórica poesía China, que ha servido de gran influencia durante momentos cruciales de la literatura latinoamericana.

Según Fernando Iwazaki,  la influencia china en las obras de escritores como Neruda, Rubén Darío, José Joaquín Fernández, Borges y Juan Tablada, “es una especie de recurso de erudición, fantástico, una visión exótica con tendencia a lo maravilloso, a lo desconocido, a lo esotérico, y con gran influencia poética en los años de la vanguardia” (EFE, 2012)

Hoy, en los albores de una época renovada, China vuelve a ser un lugar fértil de donde abrevar. Si bien, quizá, no en el mismo sentido de quienes nos anteceden en la búsqueda de las sensibilidades del mundo en cada tiempo.

– Arístides Luis

06-clear cliff shrouded in floating clouds, 2007
© yao lu

 

HAN SHAN, Montaña Fría,
versión de Roger Maldonado

 

Nada sabemos con certeza nada respecto al maestro de Montaña Fría. Se dice que fue un monje recluso budista en un lugar llamado Montaña Fría, en lo profundo de la cordillera T´ien-tai en Chekiang, China. Se le atribuyen unos 300 poemas, hechos en colaboración con un compañero suyo, igualmente misterioso, Shih-te, el abandonado.

Los elementos budistas tienen un papel tan importante en la poesía de Han Shan que, en ocasiones, sus poemas parecen sermones. Sin embargo, en su composición revelan una libertad de expresión nunca vista en la poesía de la Dinastía T´ang.

En la cultura china, antes de la revolución Maoista, la Dinastía T´ang (618-907) significó la más alta expresión del Imperio. Han Shan, como Li Po (Li Bai) y Tu Fu (Du Fu), representan con su poesía esta época excepcional. El final de esta dinastía empieza con la rebelión de An-lu-Shan en 755 ddC.

El budismo de Wang Wei (699-759), supuestamente contemporáneo de Han Shan, podría verse como algo sublimado si se le compara con el de Han Shan. En Wang Wei, el budismo es la calma y la devoción en las montañas vacías, para Han Shan, que busca ese mismo vacío, las montañas representan experiencias, casi hostiles, para alcanzar la iluminación.

Cualquier persona que ha visto de un manera familiar al arte chino o japonés, ha visto ilustraciones sobre Han Shan, el Maestro de Montaña Fría, y de su amigo Shih-te; dos figuras grotescas riéndose a carcajadas en la soledad de las montañas. Esta información de los dos reclusos está basada en la que contiene el prefacio de los poemas de Han Shan y Shih-te escrito por un oficial de la Dinastía T´ang llamado Lu-ch’iu Yin. Fuera de lo que podamos ver desde sus poemas, esta es la única fuente que tenemos de la vida de Han Shan.

Lu-ch’iu Yin empieza con la afirmación de que  “nada sabemos de dónde vino Han Shan.” Se dice, continua el prefacio, de que era un pobre y excéntrico escolar que vivió en el retiro en un lugar llamado Montana Fría en las montañas T´ien-t’ai, unas veinte millas al oeste del poblado distrital de T’ang-hsing. Allá a menudo visitaba el templo K’uo-ch’ing, situado cerca, donde la otra persona Shih-te, quien trabajaba en la cocina del templo, le daba de comer de las sobras de los monjes para llevárselo a casa.

Después de una descripción de la forma de vestir y de su conducta fuera de lo convencional, Lu-ch’iu Yin relata cómo sucedió que oyó acerca de Han Shan: en su salida hacia un nuevo puesto en la región de las montañas T’ien t’ai, cayó enfermo de un dolor de cabeza muy severo. Los doctores que consultó no fueron capaces de ayudarlo, pero un maestro Ch’an llamado Feng-kan, que hacía poco salió del templo K´uo-ch´ing y que estaba viajando por allá, logro curarlo.

Cuando Lu-ch’iu Yin le preguntó si había algún maestro importante en su templo, Feng-kan le dijo sobre Han Shan y Shih-te, quienes en realidad, le confeso que eran encarnaciones de los Bodhisattvas Manjusri y Samantabhadra, dos prominentes deidades del panteón Budista.

Después de llegar a su nuevo puesto, Lu-ch’iu Yin fue inmediatamente al templo de K´uo-ch´ing a preguntar por Feng-kan y los dos hombres santos. Primero lo llevaron a ver el lugar donde Feng-kan vivió cuando estaba en el templo.  “Y luego me fui a la cocina, donde vi a dos hombres parados enfrente de una estufa calentándose y riendo a carcajadas. Me incliné ante ellos, entonces los dos empezaron a gritar y a reírse de mí. Se agarraron de las manos, cayéndose de la risa, y me dijeron, “¡Bocafloja, bocafloja Feng-kan! ¡Él no podría reconocer al Buda Amitaba si lo viera! ¿Por qué te inclinas ante nosotros?”

10-river village covered with snow, 2007. © yao lu
© yao lu

Los monjes vinieron y se juntaron al grupo, sorprendidos de que un alto oficial como yo, se estuviera inclinando ante los dos pobres hombres. Los dos agarrados de la mano salieron del templo. Yo mandé a alguien detrás de ellos, pero corrieron demasiado aprisa y pronto regresaron a Montaña Fría.” Lu-ch’iu Yin luego mandó a emisarios con regalos y ropa y medicina para los ermitaños, pero cuando Han Shan vio a estas personas llegar, empezó a gritar “¡Ladrones! ¡Ladrones!” y se escondió en una cueva, después de él. Shih-te también desapareció.

Lu-ch’iu Yin entonces comisionó y con la ayuda de los monjes en recolectar algunos de los poemas que Han Shan había escrito “en árboles y rocas o en las paredes de las casas y pagodas en la villa cercana,” y también unos poemas de Shih-te, hasta que hizo una colección de cerca de trescientos poemas.

¿Y cuándo se llevó acabo todo esto? Lu-Ch’iu Yin no nos da indicación alguna, y su prefacio, contrario a la costumbre china, no tiene fecha. Lu-Ch’iu Yin se representa como un alto oficial y antecede su nombre con un título muy impresionante.

Los poemas, sin embargo, permanecen. Son cerca de trescientos, y como dice Lu-ch’iu Yin, la mayoría atribuidos a Han Shan y algunos a Shih-te, si el lector quiere saber la biografía de Han Shan deberá deducirlo de los poemas mismos.

Aunque algunos poemas de la colección son probablemente adiciones tardías, una gran parte de ellos parecen ser hechos por un hombre, un caballero campesino, atosigado por la pobreza y los problemas familiares, quien después de viajar por mucho tiempo y tal vez con una carrera de oficial menor, se retiró al lugar llamado Montana fría en las cordilleras T’ien-T’ai.

En un poema dice que fue a Montana fría a la edad de treinta años, y en otro habla de haber vivido allá por treinta años; estos son las únicas piezas de información que tenemos en la cronología de su vida.

Muchos estudiosos, aunque sin ninguna evidencia, han sugerido una variedad de fechas a la vida del poeta, que van desde el sexto siglo hasta finales del siglo nueve. Las hipótesis más recientes, basadas en cuestiones internas de los poemas y el hecho de que no hay referencia encontrada antes del siglo nueve, ubican a Han Shan en la última parte del siglo octavo o principios del noveno.

 

 

 

Entre mil nubes y diez mil arroyos

Vive aquí un hombre de reposo

En el día vaga en las montañas

Por la noche regresa a dormir en el peñasco

Veloces pasan primaveras y otoños

Pero mi mente está en paz, libre de polvo e ilusión

Que gusto es saber que no necesito en que apoyarme

Para ser como las aguas de un río en otoño.

 

°

 

Subo el camino a Montaña Fría

El camino que nunca termina.

Los valles son amplios y salpicados de rocas

Los arroyos anchos entre bancos de hierbas

Aun cuando no ha llovido, el musgo es resbaloso

Suspiran los pinos, pero no es el viento

¿Quiénes de ustedes pueden apartarse de las trampas del mundo,

Y sentarse conmigo entre las blancas nubes?

 

°

 

Mi mente es como la luna de otoño

Que brilla limpia y clara sobre el agua

No. Esa no es una buena explicación

Dime ¿cómo explicarlo?

 

°

 

Una cortina de perlas cuelga ante el salón de jade,

En el interior hay una hermosa dama,

Los dioses e inmortales la han hecho preciosa,

Su rostro como flor de durazno o de ciruelo.

Las neblinas de primavera cubrirán la residencia oriental,

Y después de que treinta años han pasado,
La verás como a un badajo de caña de azúcar.

 

°

 

¿Has visto a los capullos entre las hojas?

Dime, ¿cuánto más vivirán?

Hoy tiemblan ante la mano que los recoge;

Mañana estarán ante la escoba del jardín.

Brillante es el corazón de la juventud,

Pero con los años envejece.

¿No es el mundo como estas flores?

Caras brillantes, ¿cuánto durarán?

 


Roger Maldonado,

Nací bajo el calor y cobijo de la tierra yucateca; en la ciudad de Mérida. El descubrir y dejarme empapado por la literatura china es mi pasión. Soy amante de las piedras de nuestros antepasados, desde Chichén Itzá hasta la Muralla China. Vivo en Chiapas, que es una Escuela que enseña Humanidad.

TW: @romachiapas