DESDE LA DERROTA: presentación del libro “La oscilación de la memoria” de Christian Negrete

“La Oscilación de la Memoria” es uno de los libros hidalguenses más importantes, y más comentados, en los últimos años. Doble valor adquiere ante la creciente ola de escritores y artistas en la entidad (Hidalgo). Aquí  una reseña del libro, escrita por el poeta y narrador Eduardo Islas Coronel:

DESDE LA DERROTA

Presentación del libro “La oscilación de la memoria” de Christian Negrete

Por Eduardo Islas Coronel

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Alessandro Baricco confiesa durante una entrevista: “Se necesita arrogancia para escribir Moby Dick”.

Augusto Monterroso escribe en sus “Doce consejos indispensables para escritores”, de los que, sin embargo, casi siempre descreo: “Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.”

¿Pero cómo creer que se puede escribir de la gloria y de la ira cuando ya se ha escrito La Ilíada? ¿Cómo escribir del viaje cuando existe La Odisea? ¿De qué manera sino desde la derrota?, para decirlo con una de esas maneras que tanto empleábamos Christian y yo por aquellos días en que este libro todavía no era o estaba a punto de ser, y aun ahora.

Pese a todo, Christian Negrete asume el compromiso del escritor, y lo hace con tenacidad, con paciencia y talento. Yo he tenido el privilegio de compartir con él la amistad, así como el acompañamiento y consejo de maestros admirables. De Christian, y de “La oscilación de la memoria”, se ha dicho:

“Porque [Christian Negrete] es un buen escritor; más que eso: es un escritor poderoso. Los cuentos de ‘La oscilación de la memoria’ no son todavía obras de madurez, pero son poderosos y lo son porque son encuentros íntimos con personajes vivientes, con emociones reales. (Virtud de fundirse con sus personajes y llevarlos hasta sus últimas consecuencias)

Agustín Cadena

 

“La narrativa de Christian Negrete posee la dosis precisa de humor macerado en melancolía. Por eso, celebro su aparición en el ámbito de nuestras letras (y yo también)”

Diego José

 

“Christian Negrete nos presenta su primer volumen de cuentos con acertado acento crítico. Sus historias parecen partir de una certeza pulida a base de lecturas y noches de insomnio: que la literatura genera críticas de nuestro entorno social, abre perspectivas y nuevos horizontes, mundos y realidades distintas que generan el impulso de mejorar los propios.”

Alfonso Valencia

 

También hemos compartido maestros de los otros; esto es, de los muertos: aquellos que continúan soplando su sabiduría a través de la historia. Francisco de Quevedo lo anuncia de la siguiente manera:

“Retirado en la paz de estos desiertos,

Con pocos pero doctos libros juntos,

Vivo en conversación con los difuntos

Y escucho con mis ojos a los muertos”

Estos maestros son, entre otros, Fernando Pessoa, Julio Cortázar y Juan Carlos Onetti. Al igual que ellos, me parece que Christian Negrete apuntala la poética de su narrativa sobre el tema del fracaso; más que eso: pienso que cada uno de los relatos de este libro explora una posible veta del mismo. Y es a la luz arrojada por estas lecturas en común que intentaré compartirles mi sentir a propósito del libro que esta tarde nos convoca.

 

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“Flâneur por Delft” resulta uno de los cuentos más poéticos y sólidos de la colección. En este se entrelazan dos historias, una de ellas cuasi-onírica, la otra bastante más convencional y mundana. La experiencia se redondea cuando ambas historias se encuentran hacia el final del cuento. Me parece que el protagonista de este relato bien podría ser Fernando Pessoa. El narrador nos remite a la figura del perdedor que conserva cierta dignidad en su fracaso; sin embargo, no busca exaltarlo, sino más bien vivirlo como una suerte de despojo, de desapego, de exilio continuo, de evasión ante la propia vida. En palabras del poeta lusitano:

“No soy nada.

Nunca seré nada.

No puedo querer ser nada.

Aparte eso, tengo en mí todos los sueños del mundo”;

esto es, vivir para los propios sueños, para la propia obra (que podría ser la vida misma), pero sin esperar nada de ellos. Si bien Pessoa intentó evadirse de la propia existencia mediante los sueños, el alcoholismo, o refugiándose en sus heterónimos; esto es, poniéndose en la piel del otro para desnudarse y revelarse, el protagonista del cuento de Christian Negrete se evade mediante la abstracción, imaginando que habita un paisaje que mira en la pantalla de su celular.

En este relato, la derrota forma incluso parte de la atmósfera:

pero esas nubes han permanecido inmóviles, sobre todo esa de color gris que me ha amenazado durante horas con arrojarme sus diminutos escupitajos”.

 

Y más adelante:

“Alguna ocasión leí que debemos ser como el agua que escurre, que avanza; pero mientras miro hacia abajo del puente, desearía fluir más rápido que esta masa espesa que parece no querer irse jamás”

 

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“Imbécil vida fracasada” es un relato que trata sobre un suicidio frustrado, y nos remite inmediatamente al cuento “Una flor amarilla” de Julio Cortázar, escritor a quien Christian Negrete busca rendir homenaje desde el mismo epígrafe. A continuación, enumero algunas de las similitudes: en ambos cuentos aparecen un hombre y un niño, ambos están contados desde la derrota de protagonista, en los dos aparece un veneno como metáfora del pequeño pero implacable fracaso cotidiano. La diferencia notable entre ambos textos estriba en que, mientras el personaje de Cortázar renuncia a la inmortalidad para después arrepentirse frente a la experiencia de la belleza “Siempre habría flores para los hombres futuros”, el hombre que aparece en el de Christian Negrete permanece fiel a su pesimismo “Después pensé que la providencia había salvado a ese niño de una imbécil vida fracasada como la mía, como la de la mayoría, como la de todos”. Ambos personajes se miran a sí mismos en el niño. Recordemos que, en Rayuela, Horacio Oliveira se refiere a La Maga con las palabras siguientes:

“…porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro”.

 

La frase con que Christian resuelve su relato:

“Nuestros caminos se separaron entre los pasillos del aeropuerto, decidí caminar en sentido contrario. Ambos con nuestro muertito al hombro. ¿Cuál pesará más?”

remite a aquel fragmento de Nietzche titulado “La carga más pesada”, juez implacable de la propia existencia:

“Suponiendo que un día, o una noche, un demonio te siguiera a tu soledad última, y te dijera: esta vida, tal como la has vivido y estás viviendo, la tendrás que vivir otra vez, otras infinitas veces; y no habrá en ella nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer y cada pensamiento y suspiro y todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida te llegará de nuevo, y todo en el mismo orden de sucesión, también esta araña y este claro de luna entre los árboles, y este instante, y yo mismo.”

 

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Finalmente, “Noticia nacional” y “Mi hermano El Che” son dos cuentos que están hermanados por la misma premisa: dos personajes de origen humilde buscan superarse. El desenlace tampoco varía formalmente, pues ambos terminan mal.

La diferencia es la siguiente: cuando comienza a rumiarse un relato, el escritor debe formularse, entre otras, tres preguntas fundamentales: ¿qué busca el personaje?, ¿para qué lo busca?, y ¿triunfa o fracasa?

Si acaso el “qué busca” puede ser la intención superficial del personaje, el “por qué lo busca” resulta ser la intención profunda.

 

De ahí viene la potencia de los relatos de Christian.

Los personajes de Christian, al igual que los de Juan Carlos Onetti, siempre fracasan en alguna de estas dos instancias, o en las dos. Ambos me recuerdan a aquellos seres que perciben al mundo siempre en ruinas, de los que acometen empresas imposibles.

 

La siguiente sentencia de Onetti en su relato “Bienvenido, Bob” resulta lapidaria:

“No sé si usted tiene treinta o cuarenta años, no importa. Pero usted es un hombre hecho, es decir deshecho, como todos los hombres a su edad cuando no son extraordinarios.”

 

Celebro la aparición de este libro de mi amigo Christian Negrete, quien nos enseña con fuerza la lección de que se puede narrar e imponer la dimensión artística (esto es: triunfar) contra las fuerzas que convierten en fracaso cada acto cotidiano de la vida.

 

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Eduardo Islas Coronel (Pachuca; Hgo, 1993)

Poeta, narrador y docente. Ingeniero mecatrónico por la Universidad La Salle Pachuca. Ha participado en talleres literarios dirigidos por Agustín Cadena, Diego José, Jair Cortés, Vicente Alfonso y Alfonso Valencia. Premio Estatal de Poesía Efrén Rebolledo 2018 con el libro “No sé por dónde empiezan a romperse los objetos”. Beneficiario del PECDA en su emisión 2018. Ha colaborado en diversas antologías, así como en las revistas Anagnórisis, Papeles de la mancuspia y Revista La Otra.